Durante los últimos meses, los golpes más costosos contra los ecosistemas cripto dejaron de originarse en vulnerabilidades de los smart contracts.
La superficie de ataque se corrió hacia un terreno más viejo y más humano: identidades falsas, engaños operativos y estafas potenciadas por inteligencia artificial.
Para Michael Coates, director de seguridad de la información de la Solana Foundation, ese desplazamiento define la próxima ola de amenazas que enfrentará la blockchain.
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