
Durante décadas, decir «capital del juego» fue decir Las Vegas. El desierto de Nevada puso el decorado y Hollywood hizo el resto, con hoteles convertidos en escenarios de película, artistas que llenaban salones cada noche y un Strip de neón que el cine exportó a todo el planeta.
Mientras esa imagen se consolidaba, en la costa sur de China un enclave diminuto construía un negocio que terminaría superando al Strip en el terreno que de verdad mide a esta…
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