

Mucho antes de que Las Vegas encendiera su primer letrero de neón, el aparato que terminaría sosteniendo buena parte de la economía de sus casinos tomó forma en un modesto taller de San Francisco. Allí, entre engranajes, resortes y monedas de cinco centavos, un mecánico inmigrante resolvió un problema que nadie había logrado solucionar: cómo hacer que una máquina pagara sola.
Ese inmigrante era Charles August Fey, nacido en Alemania en 1862 y llegado a…
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