

El dinero siempre ha sido una ficción colectiva. Pasamos del peso físico del oro a la fe ciega en un trozo de papel, y de ahí a los dígitos abstractos en la pantalla de un banco. El dinero fiat actual no tiene respaldo tangible; sobrevive gracias a la confianza en que el Estado mantendrá el orden.
Sin embargo, en un mundo hiperconectado y amenazado por crisis inflacionarias, esa confianza se está resquebrajando. Si el efectivo tiene los días contados, el…
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