Argentina no va a construir el modelo de inteligencia artificial más poderoso del planeta. Esa carrera -la de la frontera tecnológica, la de los laboratorios que gastan miles de millones en entrenar sistemas cada vez más grandes- ya tiene competidores con una ventaja difícil de alcanzar. Pero perder esa carrera no es lo mismo que quedar afuera del juego. Puede que el país esté compitiendo, sin decirlo del todo, en otra.
Esa fue la idea que ordenó buena parte del panel «AI e Innovación en…
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