Las entregas anteriores mostraron al visionario y al estratega. Hoy toca la parte que la idolatría suele borrar, y que es imprescindible para que esta historia sea un retrato y no una estampita: Steve Jobs fue, durante buena parte de su vida, un hombre difícil, cruel con quienes lo rodeaban y despiadado hasta con su propia hija.
Su genialidad fue real, pero convivió con una falta de empatía que dejó heridas en casi todos los que se le acercaron.
Contarlo no busca derribar su figura, sino…
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